El otro día, en la piscina.
Y: Cariño, ¿dónde has puesto mis gafas de bucear?
E: ...
Y: Te las he dejado antes.
E: Las he puesto en un sitio...
Y: ¿Dónde?
E: Huuuum... No lo sé.
Y: La última vez que las he visto las llevabas tú ¿dónde las has puesto cuando te las has quitado?
E: Ya no están. ¡He hecho magia!
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